lunes, 8 de octubre de 2012

Connie Mason


En Brazos del Pirata.

La vida de Lucía Santiago cambió de forma traumática cuando su padre le informó que había acordado su matrimonio con el poderoso gobernador de Cuba, y que por lo tanto tenía que dejar el convento en el que había vivido hasta ahora y en el que era feliz. Su situación no mejoró con el repentino abordaje que sufrió su barco en aguas del Caribe. Pero aunque temía por su suerte a manos de aquel poderoso y temible pirata, Lucía luchaba contra el desbordante deseo que él le inspiraba, con aquellos ojos azules como el mar y aquel cuerpo flexible cuyos músculos parecían sacados de la estatua de un dios griego. Por más que se estuviera haciendo pasar por monja, las encendidas emociones que sentía entre los fuertes brazos de Morgan eran cualquier cosa menos santas, y fueron consumiendo la cólera que los separaba hasta que no tuvieron más remedio que rendirse a sus sentimientos...



El Laird de Stonehaven.


Él aparecía cada noche en sus sueños; magnífico, descaradamente desnudo. Un hombre cuyo cuerpo era pura perfección, su rostro endurecido por el deseo, cuya voz dejaba claro que la tendría a ella y no a otra. Blair McArthur era un Mujer bendecida por las Hadas, y la sanación era su vida. Pero la leyenda predecía que perdería sus poderes si le entregaba su corazón al hombre equivocado. Así que lo último que quería era un matrimonio concertado. Especialmente con el laird de las Highlands que obsesionaba sus horas nocturnas con imágenes demasiado tentadoras para que ninguna mujer pudiera resistirse. 

Mio