domingo, 16 de diciembre de 2012

Suzanne Brockmann - Altos, Oscuros y Peligrosos


07 - Desafiando las Normas.

El almirante Jake Robinson debía recuperar por cualquier medio posible seis cartuchos de un gas nervioso letal sustraídos de un laboratorio de experimentación del ejército. Para ello necesitaba la ayuda de la doctora Zoe Lange. Desafiando las normas se infiltraron, como marido y mujer, en el complejo en el que un grupo de fanáticos religiosos ocultaba la mortífera toxina. Pero la atracción que Jake sentía por Zoe estaba poniendo en peligro algo más que su corazón...



08 - Identidad Desconocida.

Mitchell Shaw despierta en un centro de acogida para indigentes, no recuerda quién es, ni cómo ha llegado hasta allí. Salvo una herida de bala en la cabeza, una pistola y una fuerte cantidad de dinero, que esconde en una de sus botas, nada le ata al pasado. A un pasado que no recuerda. Tampoco encuentra nada en sus posesiones que le ayude a recordar o descubrir su identidad. Sólo un pedazo de papel donde hay garabateado un nombre, Rebecca Keyes, y la dirección de un rancho en Santa Fe. Así, con ninguna otra pista que seguir, viaja hasta Santa Fe pensando que tal vez allí encuentre las respuestas a sus preguntas. Rebecca cree que Mitch es Casey Parker, un hombre al que contrató poco tiempo atrás y cuya llegada esperan. De hecho lleva un retraso de varios días. Mitch no siente como suyo ese nombre pero de algún modo le resulta familiar, así que tal vez sí lo sea. En cualquier caso comienza a trabajar en el rancho y pronto se cerciora que no conoce ni está habituado a ese entorno. En cambio, pesadillas y recuerdos de muerte y de él mismo empuñando un arma y disparándola a bocajarro le hacen suponer que es un asesino, un criminal, lo que le hace temer por Rebecca. La mera posibilidad que resulte herida por su causa le hiela la sangre. A pesar de sus recelos y de lo incierta que es su vida, Mitch comprende que tal vez no recuerde ni posea un pasado, pero junto a Becca, tal vez, puede encontrar un futuro...



09 - Get Lucky.

A última hora y ante la inminente boda de su hermana, Luke “Lucky” O'Donlon se ve obligado a no participar en la misión del equipo gris, a las órdenes de Jake Robinson. A pesar de tratarse de una misión vital, la boda de su única hermana es un acontecimiento al que no puede dejar de asistir y su puesto es ocupado por Blue McCoy. De modo que aprovechando que Lucky va a permanecer en el país, Frisco recurre a él para que se una al equipo que está investigando unos escalofriantes hechos que ponen en entredicho al cuerpo de los SEALs de la Marina de los Estados Unidos y la seguridad de las mujeres que viven en la región. En San Felipe y alrededores se han producido una serie de violaciones. El sospechoso, un hombre al que ninguna de las víctimas ha podido identificar, parece ser un SEAL o alguien que abandonó el cuerpo. Sydney Jameson es una periodista y también la vecina de la última víctima, una joven de diecinueve años. Sydney está furiosa pues las violaciones están produciéndose desde hace meses y nadie ha alertado a la población femenina. Así que no sólo ha emprendido la labor de informar de ello, con los consiguientes artículos que atacan con dureza al cuerpo de policía y al de los SEALs, sino que además logra ser incluida en el grupo que investiga, junto a Lucy McCoy y Lucky O'Donlon. Desde el primer encuentro entre ellos, siente desconfianza del atractivo SEAL, al considerarlo una simple cara bonita, con más músculos que cerebro, que utiliza sus incuestionables encantos para embaucar a mujeres crédulas. También siente animadversión al ver con que poco agrado la acepta en el equipo por ser periodista. Para Lucky trabajar con una periodista es una carga que no está dispuesto a soportar, menos aún después de los artículos que ha escrito en contra del cuerpo de las Fuerzas Especiales. Así que su  primer plan es coquetear con ella, para ganarse su confianza y poder controlarla, de modo que no resulte tan moleta. Después de todo, lleva años coqueteando y seduciendo a mujeres sin apenas pestañear. Sin embargo sus planes no salen como esperaba y no sólo Syd no cae en sus redes sino que parece dispuesta a demostrarle su valía para pertenecer al equipo de investigación. Aunque Syd no se parece para nada al tipo de mujeres con las que suele relacionarse, altas, rubias y con curvas, poco tarda en sentirse atraído por ella y en descubrir que su bravuconería es pura fachada. No es tan dura como quiere aparentar. Ni el seductor insensible que ella cree. Y de seductor pasa a ser el seducido, ¿pero podrá ganarse la confianza de Syd hasta el punto que baje la guardia y le dé una oportunidad?