lunes, 17 de septiembre de 2012

Lola Rey Gómez


Mi Querida Institutriz.

Elizabeth Sommington es hija del mayordomo de Greenhill House, residencia de los Colchester. Gracias al aprecio que el difunto conde profesaba a su familia ha podido estudiar en una prestigiosa escuela para señoritas. Ahora vuelve para ser la institutriz del hijo del actual conde al que apenas recuerda pues rara vez han coincidido. La atracción entre ellos es inmediata pero por diferentes motivos ambos luchan contra ella sin lograr vencerla. Cuando el conde (él es viudo) acepta los sentimientos que la joven le inspira y decide proponerle matrimonio a pesar de la censura de su círculo social, descubre lo que él cree que es una traición y la aparta de su lado sin contemplaciones. Tres años después vuelven a encontrarse aunque ahora las circunstancias de ambos han cambiado drásticamente, pero a pesar de las apariencias el amor que una vez los unió continúa vivo en sus corazones. ¿Lograrán resolver las dudas y desconfianzas que ambos sienten?


Nunca Nadie Más

Inglaterra, 1870. Lord Alexander Collingwood ha heredado recientemente el condado de Kent. Esas tierras son lo que más le importa, pero deberá deshacerse de ellas: están usurpadas por las deudas que su padre sembró, y ya no puede mantenerlas. Solamente se le ocurre una manera de poner a salvo el patrimonio amenazado: casarse con una joven de alguna familia burguesa sin linaje que le aporte una buena dote. Gabrielle Fergusson es hija de un acaudalado comerciante; a los ojos de casi todos aparece como una muchacha superficial, solo preocupada por los vestidos, los bailes y la coquetería, aunque perdidamente enamorada de Alexander. Si bien lord Collingwood detesta la frivolidad, todo la señala como la candidata perfecta. Cuando él, desesperado, pide la mano de Gabrielle sin que ella sospeche que necesita la dote, queda todo servido para que la autora nos traiga una nueva versión de la batalla de los sexos. En medio de una convivencia forzada, de un matrimonio que no han elegido, tendrán que probar cuánto pueden acercarse, cuánto acortar la brecha que los separa.

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