lunes, 13 de junio de 2011

Corín Tellado - Contemporánea


La Mentira.


Demetrio de San Telmo no ha aguardado un instante para saltar a las mal unidas tablas del muelle, aspirando, como si el aire le faltara, el vaho pegajoso, húmedo y caliente de los pantanos entre los que se alza el pueblo. Es un hombre alto, delgado, musculoso, de anchas espaldas y puños recios. Un mechón de cabellos castaños, le cae lacio sobre la frente, los ojos, de un color gris de acero se entrecierran como para adquirir mayor fuerza, por la camisa de lino entreabierta se ve el ancho pecho de atleta, y sacude las piernas largas y ágiles, torturadas por la inmovilidad de la piragua durante días enteros...
Mio

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